lunes, 11 de abril de 2011
Dolor, rabia, furia
La sensación que te queda después de haber recibido una bronca inmerecida es una de las sensaciones más desagradables que puede haber. No lo entiendo, si haces una cosa porque la haces, si no la haces porqué no la has hecho... Estoy a oscuras, no soy capaz de encender la luz, no quiero ni verme la cara reflejada en el espejo. Estoy llena de dolor, furia, rabia, angustia, ira, pena, y siento que dentro de mí vuelve a crecer el odio y el rencor. Hace tiempo me dije a mí misma que no podía sentir esto por alguien cercano a mí, pero no puedo soportarlo más, no soporto que me grite, que me eche la culpa de todo, que me insulte, que me amenace, que me eche cosas en cara de las que yo no he tenido la culpa nunca. No puedo hacer otra cosa más que llorar y consumirme por dentro. Me dicen que sea paciente y sobre todo comprensiva, pero ¿para qué? Si sólo recibo malas palabras, ¿dónde ha quedado el respeto a los demás? Odio esto, odio tener que depender de alguien, pero sobre todo odio no poder ser yo misma, hasta me queman las lágrimas que me caen por la cara, no tengo ganas de nada.
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