sábado, 14 de mayo de 2011

Bienestar

La semana no ha empezado muy bien, a decir verdad, ha empezado con una visita al hospital el lunes de madrugada, todo acontecía a que todo lo que ocurriese a partir de ese momento no iba a hacer que mi ánimo se viniera arriba... Pero algo ha pasado. Quiero pensar que ha sido una reconciliación que nunca debería de haber sucedido, ya que hay ciertos vínculos en la vida que no se deben de romper nunca, pero lo importante es que las cosas se han dicho y el arrepentimiento ha sido mutuo. Creo que necesitaba que esto ocurriera, me siento bien, hay algo dentro de mí que me dice: ‹‹ No sabes las ganas que tenía de ver curada esta herida, ya era hora ››, es bonito tener una sensación así, eso no quita a que tengamos nuestras broncas, es algo normal, pero ahora sé que no volveremos a llegar a ese extremo y eso me ayuda en mi día a día. Hasta no hace mucho no me creía capaz de hacer algo así, no sé, sentía miedo y prefería consumirme por dentro a dar el paso, aunque he de reconocer que ella ha sido la valiente y yo me he dejado llevar, pero que queréis que os diga, antes de hacer nada mejor aprender de un referente, y como el ejemplo de una madre no hay ninguno. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario